sabe que la fecha del rayo se acerca, lo espera ansiosa,
pero el mayín la ahoga.
Orquesta de olvidos
sábado, 19 de julio de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
Ram y la voluptuosa orquesta 1897
Braulio el jardinero de la casa Damianti con una pala lleva la flor a lugar
seguro. Lombano, de quince años, y su hermosa madre, Vanesa habitan la casa del
pantano. Nunca nadie entendió, porque teniendo tanta tierra construyeron en ese lugar. Se comenta que la casa se hunde.
Vanesa se mira en el espejo
Luce esplendida con su nuevo traje parisino.
Vanesa: No puedo imaginar no verme en el espejo, no imagine poco sobre morir y
volar, siempre aquí, en el paraíso, con su nueva versión de la manzana, el
olvido. Vanesa escucha unos ruidos afuera pero no le da importancia, se
desviste y sonríe al espejo. Por un agujero en la pared Lombano y Daniel miran
a Vanesa desnuda. Daniel asustado trata de irse pero Lombano lo toma del brazo.
Daniel insiste y se va, Lombano lo sigue riendo. Vanesa cabizbaja escucha las
risas y sonríe.
Madame Vanesa
vivía allí sola con su hijo. Algunos decían que
estaba loca o maldita y pocos se acercaban al lugar. Vanesa se reía de ellos, no
necesitaba salir, tenía el secreto. Junto al padre de Lombano habían encontrado
el rayo, que una vez al año cae en distintos lugares de la tierra. Sabían que
al ras del piso era fulminante. Vanesa y el joven padre de Lombano, caminaron
por el bosque un otoño. El observó humo en la tierra, unas hojas se estaban quemando. Curioso se acercó demasiado. Vanesa trató de detenerlo pero el joven fue alcanzado y atravesado por la espalda por un rayo dorado que caía del cielo,
y que se tornó visible al tocar su cuerpo. Murió retorciéndose de dolor. Vanesa
aterrada y maravillada a la vez observa el ángulo del rayo, sabía que el
rayo era inocuo y transmitía su poder a cinco metros de altura. Los cálculos
indicaron el pantano y allí construyó su casa de piedra, con una gran terraza.
Todos los años, el día en que el sol está más cerca de esta parte de la tierra,
el rayo baja con su poder divino. Ella y su hijo llevan cabo el ritual de Ram.
Este año tendrán dos iniciados, Daniel, el amigo de Lombano y otro que no ha sido
invitado.
Los otoños me traen aquí
Daniel se acerca a la reja de entrada. La casa de Lombano,
su amigo, se ve al fondo, blanca y enorme. No se ve a nadie hasta que de pronto
un figura se recorta entre las flores, es el jardinero trabajando, llueve
lentamente, como hace siglos. Daniel: ¿Qué voz tendré de viejo?
jueves, 17 de julio de 2014
Solo recuerdo secretos
Daniel: ¿De qué sirve el tiempo si nos hace trampas? Vanesa
esta sentada en el portal, las puertas de entrada se abren lentamente ante la
mirada indiferente del jardinero.
Indiferencia
Daniel notablemente avejentado mira la casa desde la vereda
de enfrente. Hay una luz prendida en el primer piso. El jardinero se acerca al
portón con un farol en la mano izquierda.
Un pequeño invernadero
en el centro del granero, apenas iluminado por un haz de luz
que que entra por la claraboya del techo. En el invernadero, la luz de una
lámpara deja ver las siluetas de Daniel y Lombano. Vanesa camina hacia el
invernadero desde las sombras, trata de no ser oída pero se tropieza con una
vieja y destruida jaula de pájaros. Lombano percibe lo sucedido afuera, Daniel
parece no notarlo. Lombano sonríe. El invernadero está lleno de plantas y
útiles de labranza. Colgado del techo pende un módelo de avión de madera y
papel. Daniel descubre la jaula de oro, que parece vacía. Lombano se sienta en
una gran sillón que está en penumbras azules y celestes. Daniel: Una celda de
oro!! una celda de oro!! Daniel acerca la lampara para ver mejor la jaula, de
repente, Orgalks, el canario. aparece volando violentamente desde su guarida y
se estrella contra las barras de la jaula. Daniel se asusta al verlo y se cae
hacia atrás. Lombano toma violéntamente la celda y la lleva con vehemencia
hacia una mesa iluminada por la luz de la claraboya, la apoya delicada y
parsimoniósamente. Lombano: Mi abuela así lo impuso, es la tumba de Orgalks.
Daniel y Lombano miran la celda de oro. Vanesa los mira por un agujero en el
nylon. Daniel: Que bello es su canto!! Lombano mira a Daniel y se tapa los
ojos, Daniel parece no entender. Por atrás aparece Vanesa, Daniel, sonríe
perturbado. Lombano: Con una aguja.. Daniel lo mira, Vanesa le dice al oido.
Debes pincharles los ojos, cantará como ningún otro. Los gritos del canario
cierran la escena, gritos que traducidos al español suenan más bien a una
amenaza, que dice: el rocío estará al amanecer. Todos ríen, Daniel mira embelesado
a Vanesa.
El viento abre un postigo del cuarto azul
Se ven vagas siluetas adentro. Bajo la lluvia el jardinero
camina por el parque, se detiene y se agacha al lado de una flor azotada por el
tiempo. Coloca un nylon para protegerla. Dentro del cuarto azul, Vanesa:
Abraxas rió ante tal beatitud. Podía alejarse de la aburrida felicidad, volvió
sobre sus pasos y observó la gran célula. Pensó sólo un instante y un virus
inyectó. Los gritos orgiásticos hicieron temblar el aire. El jardinero tiene la
cara sucia con barro. Con su mano protege la flor de la lluvia. Vanesa, Daniel
y Lombano, con los ojos cerrados aprietan aún más sus manos. La chimenea
encendida ilumina el cuarto. Vanesa: Un calor infernal sirvió para incubarlo.
Ansioso de su maldad hizo pasar diez mil años en un segundo. Se perdió los
detalles pero vio el resultado, el ser humano es el amo. Vanesa besa
apasionadamente a Daniel, Lombano los mira y sonríe. Vanesa: Te necesito. Lombano
vuelve a cerrar los ojos, Lombano: El tiempo es la gran respuesta. Daniel: Idea
fija sobre la situación temporal.
Rayo ven
La flor roja se agita por la tormenta que se avecina.
Comienza a llover sobre la casa del pantano. Vanesa sale a la terraza bajo la
lluvia, Daniel y Lombano la siguen. Vanesa cierra la puerta y le coloca como
traba una barra de hierro. Lombano ríe y comienza a desvestir a Daniel quien
sonríe preocupado. Vanesa se acerca y besa a Daniel en los labios, se los moja
con su lengua. Llueve cada vez más fuerte, Vanesa se saca la ropa y ayuda a
Lombano a desnudar a Daniel. Se acuestan abrazados en el piso. El cielo se abre
apenas y un rayo dorado infinito cae en la terraza. Vanesa abre sus piernas y
ofrece su pubis al rayo. Al mínimo roce se contrae de placer y les transmite la
energía a Daniel y Lombano que se abrazan maravillados. En la casa oscura, al
fondo del pasillo, una sombra se mueve, es el jardinero, que sígilmente se
acerca a los gemidos. Al llegar junto a la puerta se agacha y mira por la
cerradura. A través de ella, bajo la lluvia, ve el abrazo de los amantes.
Vanesa acaricia a Lombano quien besa su vientre. Daniel sonríe y ante el
llamado de Vanesa se acerca y le besa los duros pezones. Braulio comienza a masturbarse pero se detiene, insatisfecho se levanta y trata de
abrir la puerta, comienza a patearla pero la puerta resiste. En el jardín la
flor roja es destrozada por el viento. Vanesa sonríe extasiada, el rayo rebota
en la terraza y sube un par de metros terminando en una bola de fuego. El
jardinero grita desesperado por un agujero en la pared. Desde la bola de fuego
el rayo se prolonga hasta los llantos del anciano, a toda velocidad entra a la
casa por un agujero, rebota en el piso y da en la frente de Braulio quien al
instante calla extasiado y su cuerpo cae contra el armario. Sus pies no lo
sostienen, flota y sonríe. De un momento para otro el rayo desaparece. En la
terraza, quedan tirados en el piso bajo la lluvia, abrazados. Adentro el
jardinero está desmayado contra un rincón. Se hace de noche en un segundo, todo
queda inmerso en una profunda penumbra iluminado por momentos por los fogonazos
de los relámpagos y rayos. Los cuerpos siguen inmóviles un buen rato bajo la
lluvia. Comienzan a temblar por el frío. Gotas gordas de lluvia se deslizan
sobre los muslos duros, fríos y con piel de gallina.
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