jueves, 17 de julio de 2014

Un pequeño invernadero

en el centro del granero, apenas iluminado por un haz de luz que que entra por la claraboya del techo. En el invernadero, la luz de una lámpara deja ver las siluetas de Daniel y Lombano. Vanesa camina hacia el invernadero desde las sombras, trata de no ser oída pero se tropieza con una vieja y destruida jaula de pájaros. Lombano percibe lo sucedido afuera, Daniel parece no notarlo. Lombano sonríe. El invernadero está lleno de plantas y útiles de labranza. Colgado del techo pende un módelo de avión de madera y papel. Daniel descubre la jaula de oro, que parece vacía. Lombano se sienta en una gran sillón que está en penumbras azules y celestes. Daniel: Una celda de oro!! una celda de oro!! Daniel acerca la lampara para ver mejor la jaula, de repente, Orgalks, el canario. aparece volando violentamente desde su guarida y se estrella contra las barras de la jaula. Daniel se asusta al verlo y se cae hacia atrás. Lombano toma violéntamente la celda y la lleva con vehemencia hacia una mesa iluminada por la luz de la claraboya, la apoya delicada y parsimoniósamente. Lombano: Mi abuela así lo impuso, es la tumba de Orgalks. Daniel y Lombano miran la celda de oro. Vanesa los mira por un agujero en el nylon. Daniel: Que bello es su canto!! Lombano mira a Daniel y se tapa los ojos, Daniel parece no entender. Por atrás aparece Vanesa, Daniel, sonríe perturbado. Lombano: Con una aguja.. Daniel lo mira, Vanesa le dice al oido. Debes pincharles los ojos, cantará como ningún otro. Los gritos del canario cierran la escena, gritos que traducidos al español suenan más bien a una amenaza, que dice: el rocío estará al amanecer. Todos ríen, Daniel mira embelesado a Vanesa.

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